El domingo 1 de agosto tendrá lugar la primera consulta popular en la historia de nuestro país. El hecho en sí es de suma importancia porque es el resultado de años de democratización de un país que ha estado dominado por élites y oligarquías políticas. Dicho sea de paso, la consulta popular no es un mecanismo creado por AMLO, ni por Morena, pero sí es AMLO el primero en recurrir a ella como un instrumento de participación ciudadana.
La pregunta, que reformuló la Suprema Corte de Justicia de la Nación y que nos hará el INE en la boleta, es muy técnica y confusa, pero estaba viciada desde el origen. La que había formulado el presidente era:
¿Está de acuerdo o no con que las autoridades competentes, con apego a las leyes y procedimientos aplicables, investiguen, y en su caso sancionen, la presunta comisión de delitos por parte de los expresidentes Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto antes, durante y después de sus respectivas gestiones?
La Suprema Corte determinó que la pregunta, y la materia de la consulta, tiene que ser “objetiva y formal, no subjetiva o ad hoc. En otras palabras, el ámbito personal de la pregunta no puede estar dirigido a un individuo o individuos en particular” y que el objetivo principal de la consulta es “el esclarecimiento de hechos pasados en México”. No obstante, los promotores de la consulta, es decir los morenistas, insisten en que su objetivo es enjuiciar a los expresidentes Salinas, Fox, Calderón y Peña Nieto; dicho de otra forma: lo que promueven es la creación de la inquisición presidencial y no el esclarecimiento del pasado.
Sobre la efectividad del juicio a expresidentes, Santiago Nieto Castillo, el zar anticorrupción de nuestro país, dijo: “Muchos de los delitos que hubieran cometido los expresidentes se encuentran prescritos”, es decir, ya no podrán ser sancionados. Pero tratando de componer las cosas y guiado por los razonamientos de la Suprema Corte, concluyó: “Por ello, la consulta busca esclarecer los hechos del pasado. Un mandato claro para una ‘Comisión de la verdad’ en temas de corrupción en México”.
Entonces ¿vale la pena votar en la consulta de este domingo? Mi respuesta es sí, pero no para volcar al Estado contra cuatro sujetos, no para promover el odio entre facciones, ni para crear la inquisición presidencial, sino para crear una Comisión de la Verdad que, escuchando a todos los involucrados, dé a conocer qué delitos se cometieron en las administraciones pasadas, quiénes los cometieron y por qué no se hizo nada.
No estoy de acuerdo en la manera en que la mayoría de los morenistas han manejado la consulta, pero hay que comprenderlos: los mueve el odio y el sentimiento de exclusión insuperable y, en otros casos, el oportunismo. No por ellos dejemos pasar la oportunidad de hacer visible lo que todos sabemos pero nunca nos han mostrado.

Por: Leonardo Flores Solís
Abogado de profesión y activista por vocación. Soy producto de la justicia social. Maestro en Derecho por la UNAM y licenciado en Derecho por la UAEH. Soy más puma que garza.