Pachuca es uno de los territorios más peleados por los grupos políticos de la entidad, que habitan el PAN y el PRI, ya que la importancia de estructurar una base suficientemente poderosa en estos momentos garantiza la prosperidad –en diversos aspectos- y el dominio que alguna vez tuvo el “Grupo La Joya”.
Son los panistas los que llevan mayor ventaja en tal empresa, pues han logrado colocar como presidenta municipal a Yolanda Tellería, quien representa la llave para generar redes lo suficientemente fuertes como para no perder el dominio. Pese a los problemas de la capital y los constantes periodicazos financiados, ha logrado colocarse como una figura medianamente aceptable; cierto: es acusada de ser la “Reina de los Baches”, pero no han logrado catalogarla como corrupta o prepotente.
Mientras una joven mujer con imagen amable, perfil profesionista, buena reputación, discreta, puede despegar una prometedora carrera política: Paola Ludlow Tellería, quien logró proyectarse como posible candidata a diputada local, por lo cual le lloverán decenas de críticas –sin lugar a dudas-, pero sin poder establecer un solo argumento suficiente para demeritarla.
A la par, el PRI en Pachuca sufre sus peores momentos con la posibilidad del arribo a su dirigencia de David Hernández Martínez, quien ha sido señalado por desvío de recursos durante su labor en la administración estatal y que ahora podemos ver en diversos eventos donde abunda el misterioso financiamiento y su falta de capacidad para desarrollar un discurso congruente.
Otro de los aspirantes es Héctor Rivas Osorio, quien a pesar de sus esfuerzos no cuenta con el apoyo de Luis Jaime Osorio Chong, o tal vez sólo aparece en la terna para darse a conocer y abonar a las aspiraciones de Hernández Martínez, es decir, que el descendiente de uno de los mejores políticos hidalguenses está reducido a un comodín a modo, sin valor.
En tercer lugar aparece Esteban Mercado, quien se ha dedicado a vivir del erario público; de carácter prepotente y con poca preparación, sus tiempos de gloria –si es que alguna vez los tuvo- han pasado, pero sin duda se promueve con la intención de abonar a la causa perdida.
Rara posición la del tricolor, que frente a la competencia casi ganada por las mujeres del albiazul, se emberrincha en posicionar a los imposicionables, dejando de lado valiosos cuadros femeninos que podrían ofrecer mayor influencia.
Arrancamos con Gabriela Castañeda, que durante su labor como presidenta del DIF Pachuca logró generar aceptación en la estructura tricolor. Ella podría unificar un frente contra las panistas y ganarse diversos apoyos.
Mirna Hernández, Erika Trujillo y Liliana Castillo fueron pésimas candidatas pero tienen una ventaja irrefutable sobre los varones: conocen perfectamente la estructura de Pachuca y poseen mejores tablas después de una campaña perdida.
Perla Rubio podría hacer mella a la estrella del PAN, Paola Ludlow Tellería, porque contrario a la mayoría de sus compañeras de militancia, posee una mejor imagen para generar empatía con las bases tricolores; en su caso, sería cuestión de profundizar en el trabajo seccional.
Otro nombre que poco se ha mencionado es el de la exregidora Miriam Carmona, que conoce la región y podría embonar con mayor facilidad en la capital, aunque tendría que trabajar arduamente.
Una de las cartas de cajón es Rocío Tello, exdiputada local, que ya es suficientemente conocida en la región y podría conciliar entre las partes.
Pero sin duda alguna, la mujer que aseguraría cualquier triunfo y desplazo del PAN en Pachuca es Geraldina García Gordillo, quien podría ser eje vector para generar la fuerza priista del centro, asegurando el cierre de paso a cualquier cuadro albiazul, con suficiente mérito y experiencia. Pese a ser un cargo “chico” para ella, podría ser garantía incuestionable del triunfo y, entonces, tomar la tan anhelada diputación.
Aunque debemos señalar que García Gordillo atraviesa un difícil momento debido a las pésimas cuentas que dejó en la Secretaría de Salud estatal, cuestión que la obliga al trabajo que la reposicione como personaje político de peso en el estado, a lo que le viene como traje hecho a la medida la dirigencia pachuqueña. Vale la pena decir que la exsecretaria debe también mostrar su mejor trabajo al actual gobernador para entonces sacudirse completamente el yugo de haber pertenecido -en el mejor de los casos en pasado- a las lides olveristas.
Por cierto, muchos nombres se han barajado en vías de las curules disputadas el siguiente año; nombres de varones abundan, pero son dos mujeres las que podrían dar mejor pelea y posicionamiento: Laura Vargas Carrillo y María de Lourdes Osorio Chong. Nada mal estaría que la capital se pinte de equidad de género con alguna de las mujeres fuertes.
Lamentablemente, el CDE del PRI Hidalgo se ha dado a la tarea de “rellenar” cuotas con secretarias generales, haciendo un ejercicio evidente de devaluación a la figura femenina mientras enaltecen exageradamente a varones que no tienen trabajo, que son señalados por corrupción, que su imagen no es suficiente para rescatar una sola colonia pachuqueña y que pasan los días en tertulias.
Leoncio Pineda Godos ha declarado que el tricolor recuperará Pachuca, tarea monumental que tiene enfrente competidoras panistas fuertes con mejor nombre y posicionamiento, haciendo a un lado al grupo femenino que podría regresar al tricolor lo que perdió en 2016.
