La certeza legislativa en el Congreso que está por conformar el poderío de Morena Hidalgo no puede caer en las sombras de la bancada guinda y los despropósitos que ha protagonizado la actual legislatura, que ha recibido con los brazos abiertos -desde el cónclave que protagonizó Marco Rico- al Grupo Plural Independiente.
Las lógicas de la amnistía política que utilizó López Obrador en un momento de coyuntura de fuerzas en México y que fue parte de la estrategia para fragmentar y desmembrar a la oposición, no caben en el contexto de depuración política del gobierno de Julio Menchaca, que tiene todo el poder y su viabilidad hegemónica para ejecutar el Plan Claudia. No puede primar la miopía política que abra la puerta a la polución o contaminación de la migración de la oposición en las estructuras de gobierno y mucho menos en el Congreso local.
La pantomima y simulación política que ha experimentado la bancada legislativa de Morena Hidalgo en el Congreso local, que en buena dosis maquilló la carencia de conducción política frente al contrapeso del Grupo Universidad, exige una reestructuración frente al poderío y protagonismo que tendrá que encauzar la nueva bancada morenista en el Congreso.
¿Qué escenarios debe abordar la nueva bancada de Morena en el Congreso de Hidalgo?
I. Reestructuración legislativa
Las comisiones de trabajo legislativo deben ser estructuradas en torno al Plan Claudia. Hidalgo debe operar en la realización de las macroreformas del Congreso federal en la dimensión y alcances de las condiciones del contexto y realidad del pueblo hidalguense sin pantomimas ni simulación política.
II. Legislar para la redistribución de oportunidades y riqueza
La redistribución de la riqueza y generación de oportunidades sociales es una prescripción que el Plan Claudia ha iniciado en el ordenamiento de Hidalgo, que concitaron Claudia Sheinbaum y Julio Menchaca, mucho antes que Sheinbaum se erigiera como presidenta de México y que debe ser operado desde el Congreso, no para maquillar las Rutas de la Transformación del Poder Ejecutivo Estatal sino para garantizar que el trabajo territorial en Hidalgo reivindique la equidad de oportunidades sociales y la redistribución de la riqueza que exige la ciudadanía.
III. La presencia política nacional del Congreso de Hidalgo
Es pertinente que el Congreso de Hidalgo tenga una visión nacional del contexto político en el que se inserta y que, hasta ahora, por décadas ha pasado desapercibida. Construir una legislatura de vanguardia implica reorientar la actuación política de los legisladores, no como cuerpos que se anquilosan en la curul sino en el trabajo ciudadano que invariablemente está ausente en el Congreso. Los legisladores deben recorrer y unirse a las Rutas de la Transformación del gobernador Menchaca; no es admisible que mientras el gobernador deja su despacho para afrontar la realidad social, el Congreso caliente los asientos de las curules.
IV. El Congreso debe crear el Plan Hidalgo
El Plan Estatal de Desarrollo de Julio Menchaca, que se encuentra en operación desde las Rutas de la Transformación, debe contar con el Plan Hidalgo, operación de concreción de la tarea legislativa en consonancia con la estructura de planeación programática del gobierno del estado de Hidalgo. La creación de leyes no puede estar al garete de la planeación del gobierno de Julio Menchaca ni ser realidad decorativa.
No a la pantomima legislativa en Hidalgo
