Se tejen las redes de obstruccionismo político desde el Poder Judicial de la Federación, en un trazo incómodo para la presidenta Claudia Sheinbaum, la cual tiene un desencuentro directo con la Asociación Nacional de Magistrados de Circuito y Jueces de Distrito (JUFED), que frente al fiasco de la confrontación que ha encauzado la ministra Norma Piña para proteger los intereses en juego de las elites del poder y la oposición, le está exigiendo a Sheinbaum Pardo que retire del Diario Oficial de la Federación (DOF), la publicación del decreto de la reforma judicial del 15 de septiembre.
Las presiones de la estructura burocrática del Poder Judicial al Poder Ejecutivo contrastan con su magra eficiencia que ponen de manifiesto que la reforma al poder judicial es un asunto vital para devolverle, de una vez por todas a la ciudadanía, la procuración eficiente de la impartición de justicia.
La serie de crímenes violentos en todo el país, advierten que la procuración e impartición de justicia y la seguridad pública se encuentran en un momento donde debe presentarse una clara y contundente revisión de los protocolos en la materia. Sin embargo, en Hidalgo, permite apreciar que, como señalara el gobernador Julio Menchaca, “la indiferencia y la complicidad” oculta por décadas, encubrieron las zonas de vacío en el Poder Judicial y las estelas de corrupción del antiguo régimen.
En un cierre de filas de la oposición y sus magistrados, se acusa a la izquierda populista que encabeza Claudia Sheinbaum de estar pavimentando el camino para tropicalizar la realidad que vive Venezuela con Maduro y, prácticamente, a punto de instaurar una dictadura en México.
En esta lógica de agudización de la crisis política en México y el contexto que vive Hidalgo deben plantearse los aspectos centrales del análisis y develar los alcances de la confrontación persistente de la estructura de jueces y magistrados del Poder Judicial que están empujando las ruedas de esta “crisis política”.
I. La veracidad de la crisis política
Debe quedar al descubierto que no existe en México una crisis política. En términos estrictos, el triunfo de Morena se dio en un marco de amplia legitimidad y credibilidad social, donde el ejercicio de la democracia electoral no ha dejado dudas de la limpieza con la que emergió Claudia Sheinbaum a la presidencia de la República.
Frente a este hecho irrefutable de poder de la izquierda, quien experimenta una crisis política de conducción social y preservación del juego de intereses es la oligarquía nativa que ante la pobreza y subdesarrollo político del PRIAN, se encuentra generando una problemática de obstruccionismo político al gobierno de Sheinbaum Pardo, donde, el Poder Judicial y su monopolio en la procuración de justicia son la última expresión del poder del antiguo régimen. Esto explica la vehemencia y virulencia de la derecha que se opone a la reforma al Poder Judicial.
II. ¿La izquierda populista?
En términos estrictos, la izquierda en México se edificó en un discurso antisistémico al antiguo régimen con dos objetivos: democracia efectiva y dignificación social.
En este cometido, la austeridad republicana y la justicia social son el epicentro de la discordia con las fuerzas políticas del antiguo régimen. La austeridad republicana mantiene la administración pública sin amparar a negocios privados que no paguen impuestos; que malversen el uso de suelo y bienestar ecológico y ambiental; que se nieguen a respetar la soberanía patria a costa de mantener alianzas políticas proclives al entreguismo del Estado y la nación.
En estos términos, la izquierda se asume como reformista. Intenta la reestructuración del modelo de desarrollo de nación, redistribuyendo la riqueza en pro del tejido social que menos tiene; asegurando la procuración de justicia para tratar de reencauzar el orden perdido y la seguridad de la ciudadanía, y generando en la equidad social, una nueva realidad de oportunidades sociales.
¿La izquierda populista contra el conservadurismo?
En términos estrictos, el gobierno de la presidenta Sheinbaum Pardo no está configurado desde el populismo y tampoco pretende golpear o rivalizar con los sectores conservadores de la nación. Pero algo queda claro, la fuerza y voluntad soberana de la ciudadanía no será quebrantada por la oposición desde la defensa de la 4T que está dirigiendo Claudia Sheinbaum.
