Hasta a los corazones más duros debe impresionar el escenario que hoy vive la gente de los pueblos ribereños a la Presa Endhó. El problema del lirio, que tiene tapizado gran parte de este enorme embalse, ha originado una plaga de mosco Culex que hace la vida imposible para más de 15 mil personas y para sus animales.
Justo hace 20 años muchas veces recorrí la zona con la responsabilidad de ser diputado local de los municipios de Tula, Tepetitlán, Tlahuelilpan y Tezontepec de Aldama, pero después de entonces sólo en contadas ocasiones había regresado y lo visto, sentido y escuchado no es sencillo de describir en una columna.
La conclusión de la gente es que lo que hoy hace el gobierno con dos máquinas, que aquí le llaman zargaceras, de poco -por no decir que de nada- están sirviendo para tratar de terminar con el lirio. “La solución es meter más máquinas de las que ya conocemos, no le busquen alternativas que no funcionan”, coinciden vecinos de la zona.
A diferencia de las máquinas retador o trituradoras que desde hace años aquí se han utilizado, con las primeras el avance es lento, tanto que desde su llegada hace varias semanas la cantidad del también llamado camalote, lejos de disminuir ha aumentado, coincide la gente.
A decir de los vecinos, el mosco ha mutado. “El insecticida ya nada le hace, ahora es más grande; nos han fumigado dos veces y la calma vuelve dos o tres días, pero después a seguir defendiéndonos como podamos”, nos dice un vecino de Xijay de Cuauhtémoc, cuando ya a oscuras e iluminados con una lámpara nos lleva a ver sus animales.
Reses, caballos, borregos y gallinas son animales que como pueden tratan de quitarse los moscos de encima. Tal vez sólo fue nuestra imaginación, pero claramente nos pareció ver en una yegua su gesto de agradecimiento cuando el dueño, a “cachetadas”, le espantó los moscos para que nosotros viéramos el enjambre contado por cientos que ya le tapizaban toda la cara. ¡De verdad impactante!
El nuevo, pero poco deficiente equipo llegó desde principios de año a la presa y, a decir de los vecinos, desde entonces es el gobierno federal a través de la Marina, CNA y Semarnat el que ha relevado al gobierno del estado en los trabajos de combate al lirio, pero con nulos resultados.
Una joven mujer -que nos pidió omitir su nombre y que hasta el año pasado fue la delegada municipal de su comunidad- nos invita a acercarnos más a la presa; el lirio ya seco en tono amarillento y metros adelante ya de un verde intenso que a la distancia pudiera parecer un enorme pastizal, pero no, se trata de la hierba que ha crecido, pareciera en dos diferentes tamaños, sobre el agua negra en este embalse de más de mil 200 hectáreas.
La mujer en San Pedro Nextlalpan asegura que su patrimonio eran 50 cerdos que hoy el mosco le ha matado. “Me he quedado sin animales, sin dinero y encima debo comprar una botella de insecticida para ahuyentar a los moscos, aunque a veces veo que ya no les hace nada”, dice compungida.
La diferencia entre el trabajo de las máquinas trituradoras y zargaceras es que las primeras avanzan triturando el lirio y ya despedazado se va al fondo de la presa; mientras que las otras lo recolectan, lo empujan a la orilla y con ayuda de una banda y otra máquina que se conoce como “mano de chango” lo vacían a un camión de volteo.
Este mecanismo les lleva mucho tiempo y casi nulos resultados. “Llegar a la orilla les hace tardar una hora y a final de cuentas la cantidad de lirio con la que llega es mínimo, tal vez son el equivalente a ¡dos o tres carretilladas!”, comenta un vecino que a diario observa los trabajos.
Son tal vez 15 los pueblos de Tula, y principalmente de Tepetitlán, los afectados por esta crisis ambiental y de salud. Los casos de cáncer son ya incontables por el daño ocasionado por la alta contaminación del agua negra que desde hace 50 años “abastece” la presa, cuyas aguas negras riegan miles de hectáreas de los distritos de riego de Tula y Alfajayucan.
Estas pestilentes aguas provenientes del Valle de México y su zona metropolitana no la pueden utilizar los vecinos de la presa, “toda se va aguas abajo y aquí sólo nos queda mirar nuestra pobreza”, es el lamento reiterado de la gente.
El gobierno de sus tres niveles no encuentra la solución y el problema crece y nadie sabe cuándo se va a terminar. Las protestas se han multiplicado, pero nada.
Por hoy es todo, nos leemos en la siguiente entrega, pero… Entre nos.

Por: José Guadalupe Rodríguez Cruz
*Egresado de la UNAM como licenciado en Derecho y Diplomado por el Instituto de Administración Pública de Querétaro y por la Universidad Iberoamericana en Políticas Públicas. *Regidor Municipal en Tula, Secretario Municipal de Tula, Diputado local en la LVII y LIX Legislaturas en el estado de Hidalgo y Presidente Municipal Constitucional de Tula 2000-2003. *Autor del libro “Desde el Congreso Hidalguense” y coautor del libro “Tula... su Historia” *Director y fundador del periódico bisemanario “Nueva Imagen de Hidalgo”, que desde 1988 se pública en Tula, Hgo.