Uno de los mayores déficits a nivel país lo arroja el sistema de salud pública, que en siete décadas de gobiernos del antiguo régimen pasó a constituir un punto de quiebre social, al grado que la ciudadanía quedó en indefensión y comenzó a caer en las manos de la especulación del mercado privado de la salud, ello porque bajo los esquemas de juego de intereses y las presiones de los grandes consorcios de la salud nacionales y extranjeros, el aparato de Estado dejó de financiar de manera responsable y prudente al sector salud de la nación.
El trazo fue lineal entre el despropósito de los gobiernos del antiguo régimen para financiar con partidas presupuestales raquíticas al sistema de salud pública y atender las exigencias de los zares privados de la salud que se expandieron a pasos agigantados, algunos con fachadas de amparo social vendiendo medicamentos con fórmulas similares y otros con las prebendas de “atención médica gratuita” si se compraba el fármaco en sus farmacias.
En este impasse de salud ocurrieron diversos vaivenes gubernamentales que develaron que el tráfico rapaz de la economía de mercado se había expandido, creando un quiebre social inenarrable en México, lo que empujó al gobierno de López Obrador a crear una reconversión social de la salud, la cual aún experimenta problemáticas presupuestales y de abasto de medicamentos que son producto de las especulaciones de intereses de mercado de los grandes cárteles de los fármacos a nivel internacional que, con sus tentáculos, pretenden avasallar a los gobiernos.
En este trazo cruento el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha iniciado un proceso de control de la salud y expansión pública en el sector, con miras a depurar las presiones del mercado privado, deflacionar el costo de los medicamentos y evitar los intermediarios de la salud para favorecer las crecientes demandas ciudadanas.
En Hidalgo, el sector salud presenta una radiografía de la reconversión y modernización pública que, desde la gestión de la secretaria de Salud, Vanesa Escalante Arroyo, se encuentra contrarrestando los efectos de los zares del mercado que se han multiplicado en todo el país y que en la entidad han lucrado de manera brutal con los servicios médicos a nivel privado que, en escala, no sólo atienden al mercado de la sociedad que cuenta con recursos para el engranaje privado de la salud, sino, también, a mercados menores a título de goteo económico y de los contubernios con las aseguradoras que han hipotecado la vida de las y los trabajadores.
La secretaria Escalante Arroyo ha insistido en que la reconversión del sistema de salud en Hidalgo tendrá no sólo que modernizarse, sino crear un nuevo concepto de salud pública ligado a los trazos de la 4T que den la batalla frente al sistema del mercado privado de la salud y los negocios de las “aseguradoras” que se han expandido más allá del 20% del mercado de la ciudadanía que sufraga grandes gastos en la materia.
En análisis crítico del mercado de la salud estriba en que la expansión privada del mercado se hizo a diestra y siniestra con legislaciones laxas de los gobiernos del antiguo régimen que protegió y amparó e, incluso, financió esta expansión. El crecimiento exponencial de la medicina a nivel privado deshumanizó la atención a la sociedad como principio básico de la formación profesional de todo médico, creando un mercado que, sin mayores escrúpulos, hoy vende la atención médica en detrimento de la sociedad, cuando un médico con conciencia sabe que su labor no se puede convertir en un privilegio de estrato o sector social.
Si perfiláramos este análisis hacia la industria privada de los fármacos, también existen historias inenarrables como el entorpecimiento de avances médicos para erradicar enfermedades como el cáncer, diabetes y padecimientos menores, donde las investigaciones, o son bloqueadas por los grandes laboratorios o se obstruyen para continuar con el ascenso de patologías que podrían ser curadas, pero resultarían no rentables para el mercado privado de la salud.
Hidalgo, como uno de los estados más pobres, presenta un reto gigantesco en su sistema de salud que ha afrontado la secretaria Vanesa Escalante, quien no sólo asume sensibilidad frente a la problemática social de la medicina pública, sino la expertiz para proyectar una reconversión planificada en la salud pública frente a la rapacidad privada de los zares del mercado privado de la salud que deberá propiciar una reforma integral del sistema de salud de la nación.
